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La Sagrada Familia

Casi a finales del siglo XX visité la Basílica de la Sagrada Familia por primera vez, no tenía aun techo, o en su caso, cielo, pero sí las fachadas del Nacimiento y de la Agonía, con sus impresionantes torres.

En tiempos en los que ni fila había que hacer, tomé el ascensor y subí por una de las torres de la fachada de la Agonía. Donde termina, debía seguir subiendo a pie, por unas angostas gradas entre paredes de piedra que sí, daban un poco de claustrofobia.

Al terminar las gradas me esperaba ¡solita! un puente que une a las dos torres y fue desde ahí donde, con vista a la ciudad, brindé con una botella con agua por el cumpleaños del amigo arquitecto que me dijo "si alguna vez vas a Barcelona, no dejés de visitar la Sagrada Familia", ese era el día justo para celebrarlo. Ni siquiera estaba terminada y ya era una joya ¡y sigue en construcción!

Debo reconocer que, cuando estuve en este puente, la imagen de El Salvador no había aun sido puesta, como aparece en esta imagen. Pero sí, en ese puente estuve, celebrando a mi amigo.


Años después volví a visitarla y esta vez no subí a las torres ¡las filas eran inmensas! Así es que aproveché para recorrer lo que en ese momento se podía visitar.


La Basílica es uno de esos lugares en los que, para entender la magnitud de lo que se ve, hay que ir con guía, así es que contraté una y me dediqué a seguir su banderola y a poner la mayor atención posible.

Esta visita fue entre andamios internos y lonas para proteger a los visitantes, paredes provisionales para proteger las piezas y ruidos de golpes y máquinas que ya la poblaban y también la impresionante vista de los profesionales de la construcción que seguían trabajando, mientras miles de visitantes los rodeábamos.


Entre quienes estaban con su casco de seguridad se encontraba nada menos que don Jordi Bonet i Armengol, arquitecto español, hijo del también arquitecto Lluis Bonet i Garí, uno de los discípulos de Antonio Gaudí y quien, de 1987 al 2012 fue el director de obras de este inmenso proyecto. La guía nos comentó que éramos muy afortunados de verlo, nos contó su trayectoria con la Basílica y su compromiso por seguir la construcción de la que su padre fue iniciador.


Mucho fue lo que a todos impresionó, pero tal vez lo que me dejó boquiabierta fue el "bosque" de columnas que soportan el cielo que que cubre la nave central. En la más pura línea de Gaudí, que identificó la naturaleza como perfecta por ser obra de Dios y por eso replicó sus formas, las columnas tienen formas de troncos de árboles con ramas en lo alto.

Y en el cielo, por supuesto, las estrellas, cuya luz pasa hasta el piso. Las columnas tienen diferentes formas y colores y recuerdo consultar por qué. La guía nos dijo que todas son de piedra, pero de diferentes piedras, dependiendo del peso que cada parte sostiene, razón por las que cada material se ve de diferente color.


La luz, obviamente, juega un papel importantísimo y es todo un espectáculo ver los juegos de colores que se forman por los múltiples vitrales que la conforman, aquí algunos de ellos:

La Basílica se empezó a construir en 1882. Terminó el siglo XIX, pasó todo el siglo XX y en el siglo XXI, aun no se termina. Se estima esté terminada en el 2026, aunque la pandemia ha atrasado los procesos, pues su construcción se financia en gran manera con las entradas de quienes la visitamos.


En el 2010, el entonces Papa Benedicto XVI la inauguró oficialmente. Dejo aquí el video que resume esa ocasión, pues las imágenes son muy claras, mostrando mucho de su esplendor y tamaño. Pre-pandemia, era visitada por 60.000 personas al día, 15.000 de ellas ingresando. En formato de misa (sin turistas) tiene capacidad para 9.000 personas sentadas.


¿Por qué tarda tanto su construcción? Pues, además de los aspectos financieros, porque durante la Guerra Civil española su construcción fue atacada y los planos y maquetas fueron quemados casi en su totalidad. No quedó guía alguna de cómo seguir.


Pero eso no es todo, su diseñador, el arquitecto Antonio Gaudí, falleció atropellado por un tranvía y resulta que era él quien no solo diseñaba sino que cambiaba el diseño cuando era iluminado por las musas de la creatividad.


A esto se sumó la ultra conservadora época franquista que consideró el diseño como una blasfemia, atrasando por mucho tiempo la continuidad de la obra.

Todo en la Basílica tiene un significado. Hay símbolos por todo lado y no es fácil interpretarlos. Por ejemplo, los doce apóstoles están representados en torres, al igual que los cuatro evangelistas (son las torres de las fachadas), en estas imágenes quedan algunos de los símbolos. Por cierto, muchas de las decoraciones externas están hechas con material de reciclaje. platos rotos, piedritas, conchas y mucho más.


Si sos o no creyente de la Iglesia Católica, si visitás Barcelona, tenés que ir a La Sagrada Familia, aun sigue en construcción y son justamente las torres principales las que ya tienen forma muy avanzada: la de la Virgen María, la de José y de Jesús: La Sagrada Familia.

Imagen de la Sagrada Familia en febrero, 2021


Muchos de nuestros recorridos por Europa incluyen Barcelona, pero no todos. Si querés incluir una visita a la ciudad o combinarla con otros destinos, considerá nuestra Extensión a Barcelona.


¡Hasta la próxima! Giselle

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